Residuo Cero como solución a rebajar un 40% el gasto familiar

27/09/2017

Así lo ha comprobado Bea Johnson, experta en prevención de residuos y autora del libro “Residuo Cero en casa”, que presentó ayer en Madrid la edición en castellano de su obra. En el libro, traducido ya a 18 idiomas, esta especialista en sosteniblidad de origen francés explica cómo ha mantenido, desde el 2008, una vida sin generar ningún tipo de residuo en su casa de California, en la que vive con su marido y sus dos hijos adolescentes. 

Johnson explica que, cuando su marido y ella se mudaron a un apartamento más pequeño, la pareja tuvo que guardar provisionalmente buena parte de sus propiedades, y entonces se dieron cuenta de que podían -y debían- desprenderse de, al menos, el 80% de éstas. “Pensamos en qué futuro queríamos dejarles a nuestros hijos”, recuerda Johnson, “y decidimos optar por un modo de vida que redujera al máximo posible los residuos que generamos y con el que ganáramos tiempo para coleccionar momentos, en vez de cosas”, añade.

La autora propone guiarse por las cinco -y no tres- erres (en inglés, “refuse”, “reduce”, “reuse”, “recycle” y “rot”): “rechazar lo que no necesitamos, reducir el consumo, reutilizar las cosas, reciclar -como última opción- y compostar el residuo orgánico”. En este sentido, asegura tener sólo 15 prendas de ropa, que además son de segunda mano, así como utilizar productos de higiene y cosmética naturales que compra a granel, igual que todos los alimentos del hogar que, en el momento de compra en el mercado, los introduce en bolsas de tela y, al llegar a casa, los almacena en tarros de cristal.

La autora sostiene que comprar a granel resulta más barato que obtener productos envasados en el supermercado, pues “el 15% del precio de cada producto envasado cubre los gastos de embalaje”, afirma y añade que, “el 70% del precio del jabón de lavadora se debe al empaquetado”. Así, ahorra tener envases y recicla menos, pues “el residuo cero no propone reciclar más, sino, al contrario, evitar que se produzca el residuo en primer lugar, mediante el rechazo, la reutilización y la reducción”.

Sin embargo, señala que algunos recipientes sí necesitan ser reciclados, y opta por materiales fácilmente reciclables, como el vidrio, el metal y el cartón, así como la madera, que además es compostable. Para Johnson la clave está en la simplicidad ya que, aduce, “no dedica sus días a crear pasta de dientes ni productos de limpieza”, sino que utiliza bicarbonato de sodio y agua para lavarse los dientes y, para limpiar la casa, vinagre blanco, mezclado con este mismo producto.

Reducción de gasto un 40%

Al contrario de lo que se suele pensar”, prosigue Johnson, “la vida de residuo cero no es para hippies ni para gente con mucho tiempo libre”, argumenta esta autora que ahora, gracias al blog que escribe y al libro en el que cuenta su experiencia, ofrece conferencias y charlas en televisión sobre su estilo de vida. Johnson asegura que su familia ha reducido en un 40% de los gastos totales del hogar, y que, gracias a este dinero ahorrado, han podido invertir en placas solares, así como instalar un sistema de reciclaje y reutilización de aguas grises, para reducir su consumo de agua.

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